Poza Rica de Hidalgo, Veracruz, 10 de octubre de 2025. – Las sirenas de ambulancias y el rugido de helicópteros rompen el silencio opresivo de una ciudad convertida en un vasto pantano. Calles principales como el Boulevard Adolfo Ruiz Cortines y colonias enteras, como La Floresta y Gaviotas, están sumergidas bajo metros de agua turbia y lodo. Es una escena que evoca los fantasmas de octubre de 1999, cuando el mismo Río Cazones desbordó sus cauces y dejó un rastro de muerte y destrucción. Hoy, a las 18:00 horas, la historia se repite con una cruel exactitud: familias aferradas a los techos de sus casas, vehículos arrastrados como juguetes y un saldo inicial de al menos un muerto, cientos de evacuados y miles de damnificados. “Es como si el tiempo no hubiera pasado”, susurra una vecina desde su azotea, mientras rescates improvisados con lanchas y drones iluminan la penumbra de la tormenta.
El origen de la catástrofe: Lluvias que no dan tregua
Todo comenzó el lunes 6 de octubre, cuando una vaguada monzónica se instaló frente a las costas del Pacífico sur, aliada con un disturbio tropical que inyectó humedad masiva al Golfo de México. En las últimas 48 horas, la región norte de Veracruz ha acumulado entre 150 y 300 mm de precipitación, superando récords locales y provocando el desbordamiento no solo del Cazones –que alcanzó su nivel más alto desde 1999–, sino también de los ríos Tecolutla, Nautla, Pantepec y arroyos como el Estero del Ídolo en Álamo. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) reporta incrementos de hasta 4 metros en los caudales, agravados por la saturación de suelos deforestados y el azolvamiento crónico de presas como la Necaxa, cuya gestión ha sido cuestionada nuevamente por ambientalistas.
Poza Rica, epicentro de la tragedia como en aquella ocasión, amaneció este viernes paralizada: el centro comercial Plaza Chedraui quedó inundado, puentes peatonales colapsaron y carreteras federales como la 130D están incomunicadas, aislando comunidades como Tihuatlán, Espinal y Gutiérrez Zamora. En Álamo y Tuxpan, el panorama es igual de desolador: deslaves en cerros han sepultado fincas ganaderas y el río Pantepec amenaza con más evacuaciones. “No es solo lluvia, es un diluvio bíblico”, describe un testigo en redes sociales, donde videos virales muestran el agua avanzando como un tsunami por avenidas desiertas.
El impacto humano: Desesperación y solidaridad en medio del caos
El saldo es devastador y aún preliminar. Más de 5,000 personas afectadas en el norte veracruzano, con 150 evacuados y al menos 20 rescatados de techos y árboles donde se refugiaron ante la crecida repentina. Un policía estatal es la primera víctima confirmada: arrastrado por la corriente mientras realizaba un patrullaje en Poza Rica durante la madrugada. Familias enteras, como la de una madre con un menor que pedía auxilio desde una rama, han sido extraídas en operaciones de alto riesgo. En redes, circulan imágenes desgarradoras: un niño aferrado a un poste, adultos nadando con bebés en brazos y cruces improvisadas en barrios anegados, evocando las “almas en pena” de 1999.
Económicamente, las pérdidas se estiman en millones: viviendas colapsadas, cultivos de caña y cítricos arrasados, y el transporte público detenido. Clases suspendidas en 41 municipios, puertos cerrados en Veracruz y Oaxaca, y alertas por posibles derrumbes en la Sierra Norte de Puebla. Pero en la adversidad, brota la solidaridad: vecinos en Tuxpan ofrecen refugios en segundos pisos, y voluntarios reparten despensas desde botes. “Aquí nos ayudamos como en el 99, porque el gobierno llega tarde”, dice un rescatista local.
Respuesta oficial: Refugios, Ejército y promesas de la gobernadora
El Gobierno de Veracruz, bajo la batuta de la gobernadora Rocío Nahle (Morena), activó de inmediato la Alerta Gris del Sistema Integral de Atención a las Emergencias (SIAT-VER) y desplegó 21,640 efectivos del Plan DN-III-E, el mismo que salvó vidas hace 26 años. Refugios temporales en Xalapa, Poza Rica y Álamo albergan a cientos, con envíos de víveres por helicóptero coordinados desde Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum. La Secretaría de Seguridad Pública estatal reporta rescates en curso en Tihuatlán y Espinal, mientras Protección Civil estatal advierte de lluvias persistentes por 24 horas más, con acumulados de hasta 150 mm en la cuenca del Papaloapan.
Nahle, quien asumió el cargo en diciembre de 2024, visitó la zona esta tarde y prometió “reconstrucción integral” y “medidas preventivas contra la deforestación”. Críticas no faltan: damnificados en redes exigen más lanchas y alertas tempranas, recordando las fallas de 1999 bajo Miguel Alemán Velasco. La Federación, por su parte, inyectará recursos vía Fonden, pero la pregunta flota en el aire: ¿aprenderemos de la historia, o el Cazones volverá a rugir en 2051?
Imágenes que duelen: Un álbum de la tragedia en tiempo real
Las redes sociales se han convertido en el ojo del huracán, con videos y fotos que capturan la magnitud del desastre. Aquí van algunas emblemáticas:
El avance implacable del agua en Poza Rica: Un video muestra autos flotando por el Boulevard Ruiz Cortines, con el río Cazones desbordado al fondo. (Ver en X: Post de @distritoregio).
Rescates desesperados en techos: Jóvenes y familias se refugian en azoteas mientras el agua sube; un clip de 30 segundos captura gritos de auxilio y lanchas de la Marina. (Ver en X: Post de @TabascoHOY).
Colonias sepultadas por el lodo: Fotos aéreas de La Floresta, con solo techos emergiendo, idénticas a las de 1999. Incluye tomas de deslaves en Álamo. (Ver en X: Post de @diariodelistmo_).
Escena conmovedora en un árbol: Un menor atrapado clama ayuda; el video, grabado por testigos, ha conmovido a miles y acelerado los rescates. (Ver en X: Post de @atiemponot).
Para más, busca en YouTube “Inundaciones Poza Rica 10 octubre 2025” o sigue #InundacionesVeracruz en X, donde la comunidad comparte actualizaciones minuto a minuto.
Esta no es solo una inundación; es un recordatorio brutal de la vulnerabilidad de la región Totonaca. Mientras el sol se pone sobre un skyline de postes eléctricos caídos, los veracruzanos resisten. Mañana, el agua podría bajar, pero las lecciones –y las cruces memoriales– perdurarán. Si estás en zona de riesgo, mantente alerta: el 911 es tu salvavidas.